Por qué bajan las empresas en bolsa cuando fallecen sus altos ejecutivos – Revista PLUS

Por qué bajan las empresas en bolsa cuando fallecen sus altos ejecutivos

Un informe analiza el impacto en los inversores de 149 casos similares al de Santander.

El fallecimiento de Emilio Botín ha sido recibido con un descenso de las acciones de Santander, el banco que presidía. Según un estudio que acaban de publicar dos profesores de las universidades de Cambridge y Hong Kong, el comportamiento de la entidad española en bolsa sigue lo sucedido en la mayoría de casos similares.

Ese documento de Bang Dang Nguyen y Kasper Meisner Nielsen analiza 149 muertes repentinas de altos ejecutivos de empresas estadounidenses entre 1991 y 2008. En el mismo día del fallecimiento, 83 de esas compañías sufrieron una evolución bursátil peor que la del mercado, con una desviación media negativa del 0,74% para las 149 firmas analizadas.

En la jornada posterior, se mantuvo esa tendencia con una pérdida bursátil media del 0,32% respecto al mercado, y 77 firmas bajando.

Los autores del estudio explican que «los datos sugieren que las muertes son incorporadas en los precios del mercado en el periodo desde el fallecimiento hasta que el acontecimiento es conocido de manera pública por todos los participantes en el mercado». Por ello, las caídas se concentran en los dos primeros días de negociación. Por el momento, la evolución de Santander está siguiendo esa pauta, con un descenso el miércoles del 0,69% al conocerse el fallecimiento de Emilio Botín, mientras que el jueves volvió a sufrir otro descenso del 0,64%, frente al 0,47% que cayó el Ibex 35. El viernes logró sortear las pérdidas y se apreció un 0,44%, mientras que hoy ha vuelto a retroceder en el inicio de la sesión cerca de un -0,6%.

Pero tras esas primeras jornadas, suele llegar una reacción bursátil. «También se observa que, de media, la evolución bursátil es positiva en el segundo y tercer día tras la noticia, jornadas en las que se suele nombrar el sustituto», indican Dang Nguyen y Meisner.

Habitualmente, se suele explicar la pérdida de valor en las empresas que sufren la repentina muerte de sus altos ejecutivos por la incertidumbre que se crea sobre el futuro del negocio, y por los posibles costes de la búsqueda de nuevo líder y los cambios del organigrama.

Pero el informe vincula esa reacción bursátil con los sueldos de los ejecutivos, calculando si la ganancia o pérdida de valor de las empresas tras un fallecimiento se puede relacionar con si esos directivos cobraban en exceso o por debajo de lo merecido. Su conclusión es que el 58% recibía una remuneración adecuada, ya que el valor que perdieron las empresas con la pérdida de sus responsables es superior al coste que suponía la remuneración de los directivos fallecidos.

En cuanto a las causas de las muertes repentinas analizadas, la principal es el infarto de corazón (72 casos), con 25 accidentes o muertes violentas. El derrame cerebral es el tercer motivo, con 10 casos.

Fuente: Expansión

Comentarios

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.