Buenos resultados macroeconómicos, pero escasa repercusión interna – Revista PLUS

Buenos resultados macroeconómicos, pero escasa repercusión interna

* Crédito columna: Dionisio Borda, ex ministro de Hacienda. Fundador y director del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP).

En un contexto internacional complejo y una situación regional contractiva, la situación macroeconómica del Paraguay es muy buena. Las estimaciones de crecimiento que convergen en 4% y una inflación en torno al 4% sitúan al Paraguay entre los países de la región con mejor desempeño económico.

La depreciación de la moneda nacional fue moderada, en sintonía con el movimiento cambiario de la región, y el Banco Central del Paraguay (BCP) mantiene suficientes reservas internacionales. El déficit fiscal se mantuvo en un bajo nivel, pero la deuda pública experimentó el crecimiento más acelerado de los últimos cuatro años a pesar de que la presión tributaria sigue siendo baja y no ha podido ser aumentada.

El crecimiento de la economía paraguaya en 2016 se fundó, según el BCP, en la mayor producción de energía eléctrica, el auge de las construcciones y la contribución de ciertos sectores de la industria, y tuvo lugar a pesar del desempeño negativo de Brasil y Argentina, de la caída de la demanda de las materias primas en el mercado mundial y de las incertidumbres en el ámbito internacional.

Pero este buen resultado económico se concentró en pocos sectores de la producción y su efecto de derrame sobre el resto de la economía fue muy limitado.

La desaceleración del comercio y de los servicios tuvo un fuerte impacto negativo en la demanda interna, las importaciones se contrajeron y tanto el consumo como el crédito crecieron poco, lo que generó una sensación de paralización de la economía.

Principalmente en el primer semestre del año, se resintieron la facturación de las empresas y la colocación de los créditos, mientras aumentaba la morosidad de las instituciones financieras.

La falta de dinamismo interno también se manifestó en el mercado de trabajo. Los resultados de la Encuesta Continua de Empleo (ECE 2016) mostraron que el desempleo abierto aumentó en el departamento de Central de 6,0% el año anterior a 6,9% en el tercer trimestre de 2016.

Y, si bien la subocupación fue menor que en el año precedente, al pasar de 14,0% a 12,3% de la población económicamente activa, sigue siendo alta. Estas cifras reflejan la disminución de la capacidad adquisitiva de la fuerza laboral y, por consiguiente, la caída de la demanda de consumo.

El escaso movimiento económico afectó también a las micro y pequeñas empresas, unidades productivas que en el departamento de Central se dedican principalmente al comercio (64,9%) y a los servicios (20,6%), según la ECE 2016 divulgada por la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC).

De acuerdo con la misma fuente, la fuerza laboral urbana del departamento está distribuida básicamente en el comercio (59,4%), los servicios (21,9%) y las industrias (18,7%). Queda claro así por qué la desaceleración del comercio y los servicios golpea directamente a los estratos sociales de menores ingresos.

Si bien es cierto que la contribución de la agricultura, acumulada al tercer trimestre del año, fue de 2,5% según el BCP, en realidad ese aporte vino esencialmente de la buena producción y comercialización de la soja y el trigo del año agrícola 2015/16.

La agricultura familiar campesina, donde se concentra la fuerza laboral rural, no ha alcanzado igual desempeño. Los rubros alternativos como la cebolla, la papa, el tomate, el locote y otros tuvieron que enfrentar la fuerte competencia de productos ingresados al país de contrabando. Y los rubros de autoconsumo destinados a la venta también tuvieron precios muy bajos en el mercado.

Entonces, lo que caracterizó al cierre del año 2016 fue el contraste entre los buenos números macroeconómicos y la difícil situación socioeconómica de un sector importante de las empresas y de las familias trabajadoras.

Es tiempo de pensar en cambios estructurales y  en políticas y estrategias que apunten a una economía más inclusiva y una sociedad más justa y equitativa para que la prosperidad sea compartida por todos.

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