El presupuesto y los resultados de las políticas públicas – Revista PLUS

El presupuesto y los resultados de las políticas públicas

*Crédito columna: Julio Ramírez

*Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP)

Uno de los principales objetivos de la política presupuestaría, además del de promover el crecimiento económico, es generar políticas públicas orientadas a la distribución del ingreso, la reducción de la pobreza y la mejora de las condiciones de vida de las personas.

Dichas políticas deben estar conectadas con el Presupuesto General de Gastos de la Nación, y ser medidas tanto en su ejecución financiera como en sus resultados, porque la sociedad tiene el derecho a saber cómo son utilizados y qué retornos tienen los recursos públicos.

No basta saber cuánto se gastó, pues más importante aún es saber qué impacto tuvo la asignación de cada guaraní en los programas públicos.

El primer paso dado en ese sentido fue mejorar la relación entre la planificación estratégica y el proceso presupuestario, anclando el Plan Nacional del Desarrollo al proceso presupuestario, tanto en 2015 como en 2016, y clasificando los gastos públicos de acuerdo con la estrategia de acción del Plan.

Los lineamientos para la elaboración de Presupuesto General de la Nación 2017 siguen el mismo método. Paralelamente, en la Ley 5.098/2013 de Responsabilidad Fiscal se estableció el presupuesto plurianual.

Un segundo paso fue implementar, aunque parcialmente, el Presupuesto por Resultados (PpR). Actualmente, en doce entidades de la Administración Central se aplican los instrumentos de Evaluación de Programas Públicos e Indicadores de Desempeño y son 78 las entidades que elaboran el Balance Anual de Gestión Pública (BAGP).

En el PpR las instituciones definen ciertos indicadores de las metas que buscan lograr en sus programas, de acuerdo con los servicios o productos a ser entregados. Los resultados alcanzados por cada entidad son informados al Ministerio de Hacienda y posteriormente publicados.

En el Informe de Control Financiero y Evaluación Presupuestaria se pueden encontrar datos sobre los resultados de las acciones institucionales. A modo de ejemplo, algunos resultados presentados por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) fueron los siguientes:

  1. De un total de 73.740 estudiantes matriculados en Asunción, 30.082 fueron beneficiados con el programa de almuerzo escolar. Esto representó una cobertura de 40,8% de los estudiantes de la capital matriculados en instituciones educativas de gestión oficial y escuelas privadas subvencionadas, en el pre jardín y en la educación escolar básica.
  1. b) Fueron entregadas 128.885 canastas básicas de útiles escolares a alumnos matriculados en la educación inicial de los colegios de gestión oficial y privados subvencionados, lográndose una meta de 100% para este programa.
  2. En un segundo informe, el Balance Anual de Gestión Pública, incluso se puede encontrar información más detalladas, como el de costeo del almuerzo escolar

Ambos ejemplos sirven para ilustrar algunos resultados de los programas públicos. Es un primer avance sumamente importante, porque permite obtener información que va más allá de lo financiero. Cabe señalar que, sin embargo, por su carácter técnico, gran parte de la información difícilmente podrá ser utilizada por la ciudadanía para entender y comprender los resultados de los programas.

Por lo tanto, un primer gran desafío es traducir la información a un lenguaje comprensible y didáctico que la vuelva asequible para toda la población, incluso a la de aquellas comunidades rurales que no tengan acceso a la red de internet.

Las evaluaciones de los programas son el tercer paso dado para conocer los resultados de las políticas públicas. El año pasado 15 programas públicos fueron sometidos por el Ministerio de Hacienda  a evaluaciones de diseño y gestión, el primer avance para constatar si los objetivos de los programas de las instituciones evaluadas llegan a cumplirse. Esto permite efectuar ajustes regulares en el diseño de los programas y en los procedimientos operacionales.

Pero es necesario introducir, paralelamente a las evaluaciones hechas por el gobierno, evaluaciones independientes que permitan medir la eficacia de los programas públicos, principalmente de los programas sociales, para saber cómo cada uno de ellos afectó la situación inicial de los beneficiarios o participantes.

Por ejemplo, se podría establecer si el programa Tekoporã logró frenar la transmisión intergeneracional de la pobreza, si mejoró el acceso de las familias a la salud y a la educación; y, si no lo hizo, cuáles fueron los obstáculos, de manera a afinar el programa para que cumpla con su objetivo.

Es necesario mencionar, finalmente, que las mediciones de los resultados deben complementar y mejorar la transparencia y la rendición de cuentas de las instituciones públicas. Es imperativo, además, que los nuevos sistemas de control sean aplicados también en los municipios y las gobernaciones.

Sobre todo considerando que estos estamentos recibieron, en un marco de restricciones presupuestarias, grandes cantidades de recursos públicos en los últimos años sin resultados satisfactorios para una sociedad civil disconforme con la gestión de los gobiernos locales porque no ha visto que hayan mejorado las condiciones de ingresos, de infraestructura, de equipamiento de colegios y hospitales y de acceso a otros servicios.

 

El presupuesto y los resultados de las políticas públicas

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