Sistema de bancos y financieras en Paraguay: ¿Brotes verdes en la industria? – Revista PLUS

Sistema de bancos y financieras en Paraguay: ¿Brotes verdes en la industria?

* Reporte sectorial elaborado por Feller Rate. Marzo 2018 

Contacto: Fabián Olavarría fabian.olavarria@feller-rate.cl

– En 2017 la capacidad de generación del sistema de bancos y financieras se mantuvo en niveles relativamente estables, con una utilidad antes de impuesto de Gs 2.748.657 millones (US$ 500 millones), lo que representaba una rentabilidad sobre activos totales promedio de 2,3%. Esto, en un contexto de mayor dinamismo de la industria en comparación a lo registrado en 2016, aunque muy por debajo a períodos previos a 2015.

– Los índices de calidad de la cartera de créditos se han venido deteriorando desde 2015, tras la caída del precio de los commodities. Si bien en 2017 se observó una contención de la morosidad, aún persisten algunos factores de riesgo que es necesario continuar monitoreando, como la evolución de los créditos reestructurados y de los bienes adjudicados.

– Los ratios de adecuación de capital han experimentado una tendencia creciente y se mantienen holgados respecto al límite regulatorio establecido. El capital básico representa, en promedio, cerca del 14% de los activos ponderados por riesgo, lo que brinda solidez a la industria para enfrentar escenarios de mayor actividad o eventos de estrés.

– Durante 2018, el principal desafío de la industria será sostener el ritmo de crecimiento del último año, manteniendo niveles adecuados de calidad de cartera. Esto, potenciando el desarrollo en digitalización, de forma de contribuir a mejorar la eficiencia, ante un contexto de mayor competencia y márgenes operacionales más bajos. SISTEMA FINANCIERO SE REACTIVÓ HACIA FINES DE 2017, AUNQUE A UN RITMO MENOR COMPARATIVAMENTE 

En 2017 las colocaciones de la industria se expandieron a una tasa de 5,7%, exhibiendo un repunte en relación a 2016 y situándose algo por sobre el crecimiento económico (4,3% estimado). A pesar de esta tendencia positiva, en años previos a 2016 el sistema financiero mostraba un fuerte dinamismo, con una expansión anual de las colocaciones en niveles de dos dígitos, que superaba con una amplia holgura el crecimiento del PIB.

El repunte de las colocaciones en 2017 se explica, principalmente, por una mayor demanda de créditos de los sectores asociados al comercio y consumo de Paraguay, lo que es favorable para mejorar la diversificación y profundidad del sistema financiero. En este sentido, si bien el ritmo de crecimiento es más pausado, la mayor actividad observada en sectores económicos distintos a los tradicionales de agricultura y ganadería es un factor positivo para el desarrollo tanto de la industria como del país. Entre 2013 y 2017, la presencia del sector agrícola en el total de préstamos de la industria retrocedió desde un 25% a un 17,8%.

Para 2018, las expectativas de crecimiento de las colocaciones netas bordean el 6%-8%, superior a lo exhibido en 2017. Esto, en línea con las estimaciones de mayor estabilidad en el precio de los commodities, factor clave en el sector productivo de Paraguay, así como también con las mejores perspectivas para los socios fronterizos. Retomar, de forma consistente, buenos niveles de actividad permitirá a la industria incrementar su escala, lo que dará mayor holgura para introducir modernizaciones en aspectos como sistemas tecnológicos y procesos internos.El número de partícipes en el sistema de bancos y financieras prácticamente no ha variado en los últimos años, a pesar de las tasas de crecimiento más pausadas. Al cierre de 2017, la industria la conformaban diecisiete bancos y nueve financieras, que representaban un 94,6% y un 5,4% en términos de colocaciones netas, respectivamente.

Por distribución, tres bancos grandes concentraban el 45% del portafolio de créditos, y cuatro bancos medianos, el 27%. En un escenario de fuerte competencia –incluso desde el sector no regulado– y de cambios legales, es natural que el sistema financiero comience a adoptar estructuras más concentradas que repercutan en eficiencia, por lo que Feller Rate espera que algunas entidades de tamaño reducido sean absorbidas en el corto o mediano plazo.

RECUPERACIÓN DE LOS RESULTADOS EN 2017 

El resultado antes de impuesto del sistema financiero totalizaba Gs 2.748.657 millones (US$ 500 millones) a diciembre de 2017, lo que representaba un avance de un 11,9% en comparación a 2016, explicado por la mayor actividad y por una disminución del gasto en previsiones, que cayó en torno a un 10% en el año. En términos de retornos, el resultado antes de impuesto sobre activos totales promedio y sobre patrimonio neto alcanzaba un 2,3% y un 17,8%, respectivamente, reflejando una adecuada capacidad de generación.

Los márgenes operacionales han disminuido paulatinamente en los últimos años, presionados, principalmente, por una caída de las tasas de interés, producto de la alta liquidez en la industria y de la fuerte competencia. Aunque en menor medida, los márgenes también se han visto afectados por las comisiones de servicio, las que, en términos comparativos, han venido bajando debido a algunas restricciones normativas.El gasto por previsiones se estabilizó en el último período, mientras que la eficiencia operativa mejoró, en línea con ciertos ajustes estructurales en algunos bancos y financieras. Estas entidades, ante márgenes operacionales más débiles, disminuyeron sus oficinas y número de empleados, a la vez que fomentaron canales de atención más livianos.

Las perspectivas para 2018 consideran una rentabilidad antes de impuesto sobre activos totales promedio en rangos de 2,4%, similar a lo observado en 2017, apoyada en mejores expectativas de crecimiento económico y dinamismo en las colocaciones. No obstante, en línea con un sistema financiero en proceso de madurez y consolidación, los márgenes operacionales podrían continuar disminuyendo. Feller Rate espera que las instituciones financieras sigan realizando avances en materia de eficiencia, factor importante para sostener sus actuales ratios de rentabilidad.

PERSISTEN PRESIONES SOBRE LA CALIDAD DE ACTIVOS

Los niveles de morosidad del sistema financiero se incrementaron a partir de 2015, afectados por una fuerte caída en el precio de los commodities, baja que impactó a los principales sectores productivos del país y, por ende, la capacidad de pago de los deudores. Además, el fuerte crecimiento de las colocaciones en años anteriores, en especial en segmentos con mayor sensibilidad a los ciclos económicos, llevó a un deterioro más pronunciado.El ratio de cartera vencida sobre colocaciones brutas pasó desde un 1,9% a un 2,6% entre 2014 y 2017, respectivamente. Si bien a diciembre de 2017 se observaba una cierta contención de la morosidad y un buen nivel de cobertura para la cartera vencida (1,3 veces), aún persisten algunos factores de riesgo en los portafolios de créditos.

El análisis de la evolución de la clasificación de los deudores que realizan las instituciones financieras revela que, desde 2014, existe un fuerte incremento de los clientes evaluados en la categoría N°6 (clientes con deficiencias en la capacidad de pago y/o con atrasos superiores a 360 días), que aún no manifiesta un quiebre de tendencia. A noviembre de 2017, esta cartera equivalía a cerca del 4% de las colocaciones totales.

La cartera RRR (1) sigue un comportamiento en línea con los niveles de cartera vencida, con un incremento relevante de la cartera reestructurada desde 2015 (influenciado por las medidas de apoyo al sector agrícola), que tiende a estabilizarse al cierre de 2017. Cabe señalar que los créditos incluidos en estas categorías no constituyen previsiones adicionales, por lo que, en caso de que deudores de tamaño importante o grupos de éstos tuviesen problemas de pago, generarían un impacto en el gasto por riesgo.Los bienes adjudicados por las entidades financieras también muestran una expansión relevante en los últimos tres años, acorde con el importante nivel de garantías con que opera la industria en el segmento de grandes empresas. En términos absolutos, éstos crecieron un 347% entre 2014 y 2017; y, al medirlos sobre las colocaciones netas, pasaron a representar desde un 0,1% a un 1,3%, respectivamente.

La resolución emitida por el Banco Central de Paraguay a principios de 2018 permitió, como medida transitoria, que las entidades financieras pudieran enajenar los bienes adjudicados entre el diciembre de 2015 y de 2017 hasta en un plazo de dos años y ocho meses sin realizar previsiones.

Ello podría significar un factor de riesgo, considerando el fuerte aumento del stock de bienes recibidos en pago y la dilatación de las previsiones de un 100% hasta los cuatro años y tres meses de adjudicado el bien. Para 2018, se prevén niveles de morosidad relativamente controlados, en rangos de 2,7%-3,0%, en línea con las estimaciones de precio de las materias primas, motor de la economía paraguaya y base del consumo. Si bien Feller Rate observa cierta estabilización de los niveles de cartera vencida, aún se mantienen ciertos factores de riesgo que pueden afectar el perfil financiero de algunas instituciones.NIVELES DE SOLVENCIA CRECIENTES Y CON HOLGURA SOBRE LÍMITE REGULATORIO

El índice de adecuación de capital del sistema financiero presenta una tendencia creciente en términos de capital básico y complementario. A septiembre de 2017, el ratio de capital principal y capital regulatorio sobre activos y contingentes ponderados por riesgo de la industria era de 14,3% y 18,2%, respectivamente (versus un 11,1% y un 14,6% en 2013). El menor crecimiento de los créditos en los últimos dos años ha favorecido el indicador, incrementando su holgura respecto al límite normativo (12% para el coeficiente de capital regulatorio).

El patrimonio neto agregado también creció, a un ritmo en torno al 11% anual en los últimos tres años, alcanzando Gs 14.049.075 millones (US$ 2.554 millones) a diciembre de 2017. La buena capacidad de generación que ha mantenido la industria, junto con una adecuada retención de utilidades, contribuyen como base para sostener la evolución de la industria.

A fines de 2016, el regulador emitió un nuevo marco legal, el cual modificó los ponderadores por riesgo de los activos y contingentes, así como el cálculo de los indicadores de solvencia. Adicionalmente, el Banco Central de Paraguay quedó facultado para determinar los nuevos criterios de capital para entidades de importancia sistémica.A futuro, será importante ver cómo se adapta la industria financiera a los nuevos requerimientos de Basilea, que considera, en términos generales, un fortalecimiento del capital básico, un colchón de conservación, cargos por riesgo de mercado y operacionales, y mayores exigencias para las mencionadas entidades definidas como sistémicas. Las principales ventajas de ir incorporando todas estas exigencias radican en un mejor resguardo para el sistema financiero y un capital de mayor calidad para absorber pérdidas.

ESTRUCTURA DE FINANCIAMIENTO CONCENTRADA EN DEPÓSITOS VISTA Y A PLAZO, ACOMPAÑADA DE UNA ADECUADA POSICIÓN DE LIQUIDEZ

La estructura de financiamiento de la industria sigue concentrada en el fondeo tradicional, es decir, depósitos con minoristas e institucionales. En particular, se observa que los depósitos vista han representado una porción más elevada que el resto de las alternativas, además de exhibir un crecimiento en el último año en desmedro de las captaciones a plazo.

Este incremento se relaciona con el descenso en el número de proyectos de inversión en los principales sectores económicos en los últimos dos años, asociado al contexto económico y al proceso electoral del país, que ha traído aparejados importantes niveles de liquidez.Al cierre de 2017, los depósitos a la vista y a plazo alcanzaban un 48,7% y un 33,3%, respectivamente, los que sumaban una participación total de 81,9% frente al total de pasivos. En relación a las obligaciones con otras entidades, tanto nacionales como del extranjero, se puede ver que existe un crecimiento moderado, aunque paulatino, en el último tiempo. Mientras, las emisiones de valores muestran una leve baja en comparación a 2015, consistente con los mayores niveles de liquidez.

La fuerte y creciente presencia de depósitos vista en el fondeo de bancos y financieras se compensa con la adecuada posición de liquidez que tienen los diversos actores, la que, además, muestra una tendencia creciente desde 2015. En efecto, al medir los fondos disponibles –incluyendo Encaje Legal e Inversiones– sobre los activos totales, éstos representaban un 30,4% al cierre de 2017 (27,4% en 2015).El incremento en los fondos disponibles se explica, en mayor medida, por una expansión de los Valores Públicos, correspondientes principalmente a papeles del Banco Central de Paraguay y bonos del Tesoro de la República de Paraguay, que aumentaron un 84% entre 2015 y 2017. Esto, debido a las necesidades de las instituciones financieras por rentabilizar sus activos ante un contexto de mayor competencia y menor demanda por créditos del sector agrícola y ganadero. A diciembre de 2017, un 42,0% de la cartera de depósitos totales se encontraba cubierta por fondos disponibles y activos financieros, incluyendo el Encaje Legal (versus un 38,9% en 2015).

Al cierre de 2017, la exposición de la industria al fondeo en moneda extranjera alcanzaba un 48,4% de los pasivos totales, lo que se condice con la naturaleza que tienen los créditos otorgados al sector productivo de Paraguay. Por otro lado, los activos denominados en moneda extranjera llegaron a un 43,8%, evidenciando un leve descalce de moneda.

2018: UN AÑO PARA AFIANZAR LA RECUPERACIÓN

Este 2018 será particularmente interesante monitorear el comportamiento del sistema financiero, tras un 2017 que mostró signos de recuperación, especialmente por el lado del crecimiento.

En este contexto, Feller Rate espera que la industria sea capaz de sostener adecuados niveles de rentabilidad, manteniendo una buena gestión de los créditos más susceptibles de deterioro y, a su vez, avanzando en la expansión de las colocaciones con criterios adecuados de originación.Este año, además, se presenta como una oportunidad para que las entidades continúen explorando un mayor uso de canales digitales como medio de interacción con sus clientes y como forma de avanzar en eficiencias operacionales.

Especialmente, la industria debería seguir explotando los beneficios de la implementación del SIPAP (2), herramienta que permite realizar transferencias electrónicas entre las distintas instituciones financieras reguladas por el Banco Central de Paraguay y los clientes de éstas (3).En términos estructurales, Feller Rate espera que, en el corto o mediano plazo, se comiencen a materializar algunas fusiones entre actores de la industria. Ello, en vista del alto número de participantes del sistema financiero y de las condiciones más desafiantes en términos de regulación y competencia que enfrenta el sector, en especial, las entidades de menor tamaño.

(1) Cartera renovada, refinanciada y reestructurada.

(2) Sistema de Pagos del Paraguay, implementado en 2014.

(3) Entre 2014 y 2017, el número de transacciones realizadas entre clientes pasó de 31.139 a 257.623.

Tipo de cambio: 1 dólar = 5.500 guaraníes.

 

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