Inflación cede y sorprende fuertemente a expectativas, ¿desaparecieron las señales de alerta?

Crédito columna: Wildo González, chief economist en Puente Paraguay.

En el reporte pasado de inflación (del mes de mayo) planteamos la pregunta de si las continuas sorpresas positivas podrían ser una señal de alerta, especialmente porque la inflación total se encontraba (y sigue) por encima del centro del rango meta de inflación del Banco Central del Paraguay (BCP).

Es importante recordar que en un esquema de metas de inflación, los bancos centrales no reaccionan necesariamente a la inflación actual, sino más bien a la inflación futura.

¿Cómo es eso? Básicamente, los bancos centrales con metas de inflación reaccionan (mueven sus tasas de política monetaria o de referencia) conforme a la inflación futura, que no es otra cosa que sus proyecciones de inflación.

Así es, los bancos centrales tienden a reaccionar a elementos actuales de la coyuntura o de las proyecciones de otras variables macroeconómicas que puedan modificar sus proyecciones. Este es un elemento muy importante al momento de fijar o decidir la tasa de política monetaria o de referencia.

Volviendo a la pregunta del mes pasado, ¿debe el Banco Central preocuparse? Nuestra respuesta sigue siendo no, pero creemos que aún debe prestar máxima atención a los traspasos de los shocks actuales a los precios.

Recordemos que habíamos indicado dos traspasos que debían ser monitoreados con extrema cautela. El primero (pero no necesariamente el más importante) es el traspaso de los aumentos en el tipo de cambio nominal a los precios de los bienes importados y sus efectos de segunda ronda.

El segundo es el traspaso de los incrementos en los precios de los alimentos a la inflación subyacente (SAE). Este último, a nuestro juicio, es el traspaso que podría causar más problemas para la trayectoria esperada de la inflación a corto y mediano plazo.

¿Con la sorpresa fuertemente negativa de este mes, se han disipado las preocupaciones? La respuesta es simple: no.

Aunque es un muy buen dato de inflación que quita bastante presión al BCP, el resultado de la inflación de junio puede estar validando las proyecciones de inflación del Banco Central del Informe de Política Monetaria (IPOM) de marzo.

Y, estando a pocos días luego de la publicación del IPOM de junio, este dato de inflación puede estar validando las proyecciones de marzo, lo que podría sustentar que el Banco Central no modifique sus proyecciones de inflación para diciembre de 2024.

¿Por qué? Primero, como verán más adelante, la inflación de alimentos puede estar cediendo, posiblemente comenzando a comportarse acorde a sus promedios históricos (su perfil estacional), mientras que la inflación SAE, que es la inflación que efectivamente puede ser afectada por la política monetaria, ha tenido durante todo el primer semestre un comportamiento muy acorde a las proyecciones.

En resumen, este dato de inflación de junio valida parte del escenario de inflación, pero no lo confirma completamente; aún se debe estar atento al desarrollo de la inflación en los siguientes meses.

INFLACIÓN SORPRENDE FUERTEMENTE A EXPECTATIVAS DE MERCADO

El resultado de la inflación mensual fue de -0,4% m/m, sorprendiendo fuertemente a las expectativas del mercado. La Encuesta de Expectativas de Variables Económicas (EVE) mostraba estimaciones de los agentes económicos del mercado en un 0,4% m/m, mientras que nosotros, en Puente, anticipábamos un 0,2% m/m.

Esta sorpresa se explica, nuevamente, por los precios de los alimentos, pero contrariamente a meses pasados, en este caso la reducción tan esperada fue más intensa de lo previsto por nuestras estimaciones.

Respecto a la inflación SAE (sin alimentos, combustibles y tarifas), el resultado fue del 0,3% m/m, exactamente igual a nuestras expectativas en Puente, donde anticipábamos un valor cercano al 0,3% m/m.

En términos interanuales, la inflación SAE alcanzó el 3,7% anual. La inflación core (SAE) se sitúa por debajo del centro del rango objetivo de inflación del Banco Central y, considerando el comportamiento reciente de la inflación core, que a pesar de las sorpresas pasadas en las cifras de inflación total, esta medida de inflación SAE ha tenido un comportamiento muy acorde a nuestras estimaciones, es altamente probable que cerremos diciembre de 2024 con una inflación SAE del 3,9% anual.

Como mencionamos anteriormente, los efectos de los incrementos previos (shocks de oferta) se han atenuado, y no vemos elementos que nos lleven a pensar que los escenarios de traspaso de precios, tanto de alimentos como del tipo de cambio, se estén materializando con una intensidad que pueda ocasionar un aumento en la inflación core.

Con la información disponible y nuestras estimaciones, no existen elementos que nos lleven a aumentar nuestra proyección de 3,9% anual para la SAE y 4,0% anual para la inflación total.

NUESTRA VISIÓN DE LA INFLACIÓN Y LA TPM

Partiendo de la proyección de consenso de la EVE, que aumentó sus expectativas de inflación a 4,3% anual para diciembre de 2024, nosotros mantenemos nuestra proyección de inflación y creemos altamente probable que el Banco Central mantenga su proyección para fines de 2024 en 4% anual.

Anteriormente, habíamos explicado que las diferencias no necesariamente reflejan visiones distintas del escenario de inflación, sino más bien leves diferencias en las proyecciones mensuales promedio para los siguientes meses.

Las proyecciones de la EVE, de manera inconsciente, toman la sorpresa de inflación de los meses pasados y la dejan en el nivel de la inflación, mientras que, en nuestro caso, y creemos que también en el del Banco Central, esperamos una reversión en los precios de los alimentos (que parece estar sucediendo), por lo que devolvemos las sorpresas de inflación en los siguientes meses.

Con respecto a la TPM, las expectativas indican mantenciones para los siguientes meses, pero para diciembre de 2024 esperan al menos una reducción de 25 puntos base. Nosotros creemos que es altamente probable que esta expectativa de mercado se corrija en la siguiente publicación de la EVE, donde creemos que el mercado se alineará a nuestras expectativas de mantenciones para lo que resta del 2024.

Nos parece apropiado mantener las respuestas a las preguntas contenidas en el informe del mes de junio, ya que creemos que aún son válidas. Estas son:

– ¿Puede el Banco Central bajar la TPM? Creemos que en el 2024 es poco probable. Sus preferencias por niveles por encima del centro de las estimaciones de la tasa neutral son claras, y el escenario externo no muy favorable no proporciona elementos que nos lleven a anticipar una o dos bajas adicionales. Esto nos lleva a descartar completamente los recortes contenidos en la encuesta de expectativas EVE.

– ¿Puede el BCP subir la TPM? Aunque podría surgir preocupación si la inflación a diciembre se ubica por encima del centro del rango meta, es importante considerar que esto se debería a un shock de oferta y no de demanda. Además, con las expectativas de inflación de mediano y largo plazo ancladas en 4% anual, no debería haber motivos para que el BCP aumente su TPM.

RECOMENDACIÓN DE ESTRATEGIA

Mantenemos la recomendación pasada. Está sustentado en un escenario donde se prevé un crecimiento económico superior a las estimaciones y una apreciación del tipo de cambio en el mediano plazo, los bonos en moneda local (guaraníes) se presentan como una opción atractiva para los inversores.

Estos bonos ofrecen la oportunidad de beneficiarse tanto del crecimiento económico como de la apreciación de la moneda local, lo que puede resultar en rendimientos superiores en comparación con los bonos denominados en moneda extranjera.

Sin embargo, para aquellos inversores que tienen cierta aversión al riesgo cambiario, pero confían en las perspectivas macroeconómicas de Paraguay, la parte larga de la curva soberana en dólares puede ser una alternativa recomendable.

En particular, el bono con vencimiento en 2044 se destaca como una opción sólida, ya que combina un atractivo rendimiento con una duración extendida, lo que permite a los inversores beneficiarse de las condiciones económicas favorables del país mientras mitigan su exposición al riesgo cambiario.

Esta estrategia permite a los inversores posicionarse de manera óptima en función de sus preferencias de riesgo y sus expectativas sobre el desempeño económico de Paraguay.

© Revista PLUS Research | 3 julio 2024

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