Líderes que descubren y desarrollan el talento – Revista PLUS

Líderes que descubren y desarrollan el talento

Muchas veces los líderes al desarrollar la estrategia de negocios se preguntan si realmente lo que están visualizando es aplicable con sus equipos de trabajos o no. Si la respuesta es no o al menos lo dudan, es momento de replantear algunos procesos que permitan alinear los equipos a la sustentabilidad del negocio.

 

En esta era de permanentes cambios e innovaciones, definir claramente el propósito de una organización y enfocarse en el logro de la misma parece ser una de las grandes funciones que debe desempeñar un líder y a partir de ella inspirar a sus equipos de trabajo. Una estrategia bien construida debe ser capaz de interpretarse por todos los colaboradores y ellos con sus propias palabras deberían definir el terreno en el cual se está desarrollando la empresa y como lo está haciendo.

 

Para revisar este punto, debemos evaluar si la empresa posee los líderes que realmente requiere la organización, entendiendo que el liderazgo se basa en el desarrollo de un conjunto de habilidades con las cuales una persona que debe dirigir a un equipo de colaboradores es capaz de inspirar y guiar a los demás a su cargo para lograr el propósito de la empresa.

 

A continuación, se observa si el proceso de comunicación del líder con sus equipos de trabajo se realiza a través de técnicas de feedback adecuadas o no, es decir, al tener que iniciar un proceso de comunicación existe el contenido definido y si posee o no las herramientas para llegar a una conversación capaz de ajustar las conductas no adecuadas a un plan de trabajo. Conjuntamente, un líder en acción debe ser capaz de comunicarse buscando despertar la proactividad de su equipo de trabajo, debe ser capaz de identificar qué es lo que motiva a sus trabajadores y de qué manera los puede incentivar a que tomen la iniciativa a favor de los grandes objetivos de la empresa.

 

Un factor clave para que un líder pueda llevar a la práctica sus estrategias, es definiendo qué va a realizar para que el grupo de personas a su cargo trabajen como lo hace un equipo de alto desempeño, fijando métricas, conociendo a profundidad el negocio más que la tarea, determinando los responsables y ejerciendo un proceso de delegación de manera adecuada. En muchas ocasiones los líderes fallan en la delegación, generando enormes problemas y pérdidas para la empresa. Habitualmente encontramos procesos de delegación que no definen las pautas de manera clara, no definen objetivos y mucho menos determinan con qué recursos se pueden contar; esto a la larga genera una gran pérdida de confianza que aumenta el trabajo de los superiores, no permiten que los equipos se involucren y por lo tanto las personas «dejan de jugar el mismo partido», este proceso es vital para identificar el grado de alineación que una empresa puede estar teniendo.

 

La planificación del trabajo a través de objetivos bien definidos y saber cómo informar a dónde nos estamos dirigiendo, es primordial al momento de saber qué debo comunicar al equipo. Un set de indicadores que posea una combinación de mediciones de foco en el negocio a través de venta, penetración en el mercado, productividad, rentabilidad, retención y aumento de cartera de clientes es vital, pero alguien debe ocuparse del futuro de la organización y para ello es importante evaluar cotidianamente aspectos que permitan conocer el potencial de los equipos, determinar para cada uno de los miembros las variables fundamentales para los próximos años y cómo están evolucionando en cada uno de ellos. Acá es donde podemos ver si el futuro de la organización existe, cada vez encontramos más comités de dirección que invierten una parte cada vez más importante de su tiempo en saber quién es quién en la empresa y para dónde los estamos orientado en sus carreras. Este punto es el primer paso para saber si estamos en carrera para ser una compañía de alto desempeño.

 

Un líder efectivo debe permanentemente saber cómo gestionar el cambio. Anticiparse, generar cursos de acción por cada posible escenario, acompañar a las personas y conocer el grado de presión que cada situación requiere, marcar la diferencia entre un líder que involucra y otro que propone un desafío que desmotiva a las personas.

 

Finalmente, debemos saber cómo motivar a los equipos para que puedan llegar a los resultados buscados. La gestión de resultados con valores es la base del liderazgo que permite influir en los demás de manera creíble. Los líderes deben permitir que la estrategia se desarrolle a partir del talento. La alta dirección no debe perder de vista que la escasez de talentos no disminuirá hasta que no disminuya la escasez de líderes.

 

 

Rodrigo Arturi

Director Ejecutivo de Initiative

r.arturi@ initiative.com.py

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