Situación del sistema financiero paraguayo y perspectivas – Revista PLUS

Situación del sistema financiero paraguayo y perspectivas

* Crédito columna: Diego Duarte Schussmuller, presidente – gerente general Solventa Calificadora de Riesgos      

  • Publicada en la edición impresa de Revista PLUS Marzo 2016

A cierre del 2015 el sistema financiero tradicional, compuesto por bancos y financieras, ha mostrado de forma global una performance razonable a pesar de haber enfrentado durante el referido año, cambios significativos en los mercados, en el marco jurídico, el tipo de cambio, el aumento de convocatoria de acreedores y un sonado caso de quiebra de una entidad, entre otros factores.

Ahora bien, en dicho análisis general se han podido observar características similares en un importante número de entidades, sin importar el tamaño o el nicho en el que operan.

Y esto tiene que ver básicamente con un deterioro en la calidad de la cartera de créditos, donde el aumento de la morosidad, las previsiones, la adjudicación de bienes en garantía, y los préstamos refinanciados, reestructurados y renovados (también conocidos como cartera RRR) han sido el común denominador en la mayoría de las entidades, a raíz principalmente de las dificultades que han atravesado sectores como el agropecuario, microcrédito y de consumo, a los que el sistema financiero ha apostado con fuerza en los últimos años.

Luego, esta situación ha conllevado a que se desacelere la expansión del crédito, sobre todo, en el segundo semestre de 2015, a pesar de que en el balance global se ha observado un incremento de las colocaciones en comparación a diciembre de 2014, pero con el agregado de que la depreciación cambiaria ha contribuido a abultar dichas colocaciones, así como los depósitos, al ser expresadas en moneda local.

Asimismo, durante el 2015 el volumen de depósitos se ha incrementado levemente en relación al año anterior, donde los depósitos a plazos (CDAs) continúan ganando terreno, lo cual es un indicativo de la confianza de diferentes agentes económicos hacia la salud del sistema financiero y a su vez, otorga previsibilidad y oportunidades al sistema financiero para continuar expandiendo las colocaciones, inclusive a plazos más largos que permitan mitigar los riesgos de descalces financieros de familias y empresas, donde los vencimientos de las obligaciones, en muchos casos, se encuentran aún a corto plazo.

En el mismo sentido, parámetros de liquidez, eficiencia operativa y capitalización no han sufrido variaciones significativas en los últimos meses, así como los indicadores de rentabilidad, incluso ante el importante crecimiento de las previsiones durante el 2015, alcanzando niveles satisfactorios en el sistema, y comparables positivamente con otros sistemas financieros de la región.

Es así que la estabilidad macroeconómica del país se refleja y contribuye a la estabilidad del sistema financiero y viceversa, e inclusive, al mercado de valores, donde únicamente, en ambos mercados, han surgido situaciones negativas puntuales que finalmente no han tenido incidencia sobre la confianza de los ahorristas e inversionistas.

Por otro lado, al analizar a las entidades financieras según el segmento en el que concentran sus actividades crediticias, se tiene que aquellas entidades bancarias y financieras que operan en el sector de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) se han visto afectas, por los factores antes mencionados, en mayor proporción que otras entidades financieras de mayor porte y diferentes enfoques de negocios.

Esto se ha reflejado en el deterioro de la calidad de sus carteras de préstamos, y la consecuente necesidad de constitución de mayores previsiones, que finalmente han llevado a que varias entidades de este ramo alcancen utilidades similares a las registradas en el 2014, o por debajo de las registradas un año antes.

No obstante, es dable destacar que a pesar del menor desempeño del sector, a simple vista no se han apreciado situaciones de riesgo que destacar.

Dicho comportamiento del sector de las mipymes tiene su explicación en la sensibilidad de este sector a los cambios en la economía o segmentos específicos de negocios, lo cual directamente afecta a la capacidad de pago del cuentapropista, y con mayor impacto, cuando los niveles de endeudamiento son elevados, como es el caso de muchos deudores en la actualidad.

Para el futuro próximo es de esperarse que la situación de los sectores citados precedentemente no cambie sustancialmente por lo que la preservación de la calidad de la cartera y una mayor eficiencia operativa serán desafíos que continuarán enfrentando las entidades financieras para sostener ciertos niveles de rentabilidad.

Asimismo, si bien hemos mencionado que el sistema financiero tradicional en líneas generales goza de buena salud, no es menos cierto que los factores de riesgo se han ido ampliado, lo cual implica que las entidades financieras e instituciones del Estado encargadas de velar por la estabilidad del sector financiero deberían continuar trabajando en el fortalecimiento de buenas prácticas de gestión, de acceso y consolidación de la información, transparencia, etc., y que los controles se vayan acentuando y perfeccionando sobre aquellos sectores donde la regulación aún no ha llegado o simplemente es débil.

 

2016.03 Plus

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