Alemania apuesta también en «posible sabotaje» para un Nord Stream ya fallido

Berlín/Copenhague, 28 sep. (EFE). – El Gobierno alemán adoptó el término «posible sabotaje» como causa de las fugas de gas en aguas del Báltico del gasoducto ruso Nord Stream 1 y 2, cuyo origen investigan las autoridades danesas y suecas y que Berlín encaja como el certificado de un proyecto ya fallido.

Hasta ayer, el ministro germano de Economía y Protección del Clima, el verde Robert Habeck, rehuía hacer conjeturas acerca del comienzo de los escapes surgidos en tres puntos; este miércoles, sus colegas de Defensa y de Interior, las socialdemócratas Christine Lambrecht y Nancy Faeser, hablaban ya de «presunto sabotaje», como habían sentenciado anteriormente los gobiernos danés y sueco.

Es un «acto deliberado» que debe esclarecerse «rápidamente», afirmó Faeser, para reconocer a continuación que la profundidad del mar y la fuga persistente de gas «complica» las operaciones.

La investigación «está en manos de las autoridades suecas y danesas», con las cuales se está «en estrecho contacto», precisó la ministra.

Las fugas no afectan el suministro de gas en Alemania, había recordado ya el día anterior Habeck.

El Nord Stream 1 llevaba semanas fuera de servicio, mientras que el Nord Stream 2 nunca llegó a entrar en funcionamiento, puesto que el canciller Olaf Scholz ordenó detener su proceso de certificación tras reconocer Moscú a las autoproclamadas repúblicas separatistas del Donbás.

Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, Alemania empezó a reducir de forma drástica su dependencia energética de Rusia. Del 55 % del total de importaciones que representaba entonces el gas ruso se había restringido al 9 % en agosto; esos suministros han ido sustituyéndose por los procedentes de Noruega, Países Bajos y Bélgica, principalmente.

Las autoridades alemanas consideran que las fugas detectadas en el Nord Stream 1 y 2 han dejado inutilizado para siempre el gasoducto ruso, aseguraba el diario «Der Tagesspiegel», que se remitía a fuentes del gobierno de Berlín.

De acuerdo con las valoraciones en curso, los daños no podrán repararse rápidamente y las aguas marinas se filtrarán en las tuberías, lo que provocará una corrosión irreversible, aseveró ese medio.

UNA INVESTIGACIÓN LENTA Y CON DIVERGENCIAS

No hay una confirmación oficial de las informaciones del rotativo berlinés, pero desde Copenhague y Suecia se confirma que efectivamente no hay perspectivas de una reparación de daños rápida.

La investigación avanza con lentitud debido a que continúa saliendo gas de las tuberías, lo que impide el acercamiento a la zona, aunque hay divergencias sobre el volumen del flujo, informaron las autoridades de los dos países nórdicos afectados.

Mientras la Guardia Costera sueca asegura que mantiene la misma intensidad que ayer, la Dirección General de Energía danesa habla de una progresiva reducción.

«Sigue saliendo mucho gas de las tres fugas. Parece que hay una pérdida de presión en las tuberías y, por eso, sale menos gas que ayer. Y esperamos que siga siendo así los próximos días», dijo el director de ese organismo, Kristoffer Böttzauw.

Según reveló hoy el ministro de Defensa danés, Morten Bødskov, podría ser necesario esperar una o dos semanas hasta que la zona -sobre la que se ha prohibido la navegación en un radio de cinco millas y, los vuelos, en un área de un kilómetro- pueda ser inspeccionada.

Por su parte, la Dirección General de Energía redujo más el plazo y apuntó hoy a que, a finales de semana, podría dejar de salir ya gas de las tuberías del Nord Stream 1 y 2.

«La situación actual es que ha salido más de la mitad del gas porque la presión es más alta al principio. Esperamos que el último gas salga el domingo, tanto del Nord Stream 1 como 2», afirmó en rueda de prensa Böttzauw.

La policía danesa investiga el incidente, al igual que ocurre en Suecia, donde la Fiscalía para cuestiones de seguridad ha asumido el caso, tipificado ya como «sabotaje grave», y en las indagaciones colaboran los servicios de inteligencia suecos.

Bødskov que viajó hoy al cuartel general de la OTAN en Bruselas, donde recibió el apoyo de su secretario general, Jens Stoltenberg, aludió también como causa de las fugas al «sabotaje», hipótesis que ya había sido apuntado ayer por las primeras ministras danesa, Mette Frederiksen, y sueca, Magdalena Andersson.

Frederiksen reveló hoy que en las últimas horas ha mantenido contacto con Stoltenberg, la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen; y los jefes de Gobierno de Suecia, Noruega, Alemania y Polonia.

Los sectores eléctricos y gasísticos de Dinamarca y Suecia han elevado el nivel de alarma sobre sus instalaciones con motivo de las fugas, y lo mismo ha hecho la vecina Noruega, a pesar de que no tiene costa en el Báltico, incluyendo presencia militar.

El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, resaltó, no obstante, hoy que no existe ninguna amenaza específica contra este país nórdico, principal exportador de gas y petróleo de Europa occidental. EFE

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